French wine lover
Con Nora, con Julia, con Bianca y con Cris en París
«Como decía mi madre, la mantequilla nunca es demasiada»
No me acuerdo de nada de Nora Ephron
La mantequilla, cenar con amigos, cenar con amigos en ciudades en las que ninguno de nosotros vivimos o París son algunas de las cosas que la guionista y directora de comedias románticas Nora Ephron echaría en falta y que incluye en la lista Cosas que echaré de menos de su recopilación de ensayos.
Todas ellas estarían en mi lista.
Si tú también eres millennial te habrás criado viendo Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar o Tienes un e-mail sin tener ni idea de que la responsable de aquellos diálogos agudos, divertidos e ingeniosos era una mujer autora de varias de las mejores comedias románticas que se han rodado.
Hasta que se estrenó su última película, Julie y Julia, en 2009 —año en el que mi francofilia ya apuntaba maneras— yo no descubrí a la Nora Ephron escritora y periodista.
Crecí imaginándome que compartía mesa en el Katz’s Delicatessen, en el Café Luxembourg o en el Café Lalo y que me pedía un café para llevar en un Starbucks —ya me perdonarás pero en esa época, los 90, para mí lo de menos era la calidad al descubrir la posibilidad pedir un café y tomártelo por la calle— de camino a mi trabajo imaginario, una librería infantil llamada La tienda de la esquina.
Por eso, cuando hace unos años conocí el trabajo de Bianca Porcar guiando a mujeres por las calles de Nueva York, me resultaba lo más cercano a sentirme de nuevo Meg Ryan paseando por el Upper West Side en una mañana de otoño con Dreams de The Cranberries sonando de fondo.
Más o menos así.
Después de haber visto este fin de semana French Lover, número 1 en Netflix, de haber escuchado a todo volumen Besoin d’amour de la parisina France Gall y de haberme acabado dos copas de champagne embobada frente a la televisión, no tuve más remedio que abrazar a esa adolescente que yo había sido entre los 90 y principios de los 2000.
No me vi, sin embargo, interpretando el papel de Sara Giraudeau.
Aunque acompañar un buen pan, untado con una buena mantequilla salada, con una botella de Comtes de Champagne Blanc de Blancs de la casa Taittinger sume muchos puntos —compartirla con la sonrisa de Omar Sy también ayuda—.
Ni esperando con impaciencia la nueva temporada de Lupin, ni sabiéndome varios de los diálogos entre él y François Cluzet en Intouchables, ni en el hipotético caso de que nos fuésemos de vinos por Pigalle.
No es por él, es por mí.
Reconozco que la escena de la cocina con dos buenas copas y el champagne favorito del James Bond de Casino Royale —la novela— había surtido efecto.
Puede que las localizaciones de un París idealizado estuviesen sembrando en mí la duda.
Puede que los croissants de mantequilla…
Una comedia romántica es la mejor manera de desconectar del ruido del mundo después de una semana laboral intensa.
Una comedia romántica a la francesa es la forma más deliciosa de evadirse.
Apurando las últimas gotas de mi champagne de los viernes, en esta ocasión fue el mantequilloso Dis “Vin Secret” de Françoise Bedel, una de las pioneras en cultivar biodinámicamente sus viñedos de uva Meunier alejados de los pueblos más nobles de la Champagne, destapé el secreto.
Nora Ephron ya lo sabía y es por eso que en la exquisita Julie y Julia la verdadera protagonista es ella.
La mantequilla y Mes Emmerdes de Charles Aznavour, claro.
Disfrutonas
Esa Bianca de la que te hablaba hace un momento, que ha llevado a tantas mujeres a los escenarios de nuestras comedias románticas preferidas, contaba ayer en su newsletter que se encuentra en una etapa de su vida en la que necesita: D I S F R U T A R.
Comerte un croissant de mantequilla en París es EL disfrute.
Pero no vale cualquier croissant, si te apetece, yo te acompaño para que nos comamos EL croissant de mantequilla.
Así se lo dije a Bianca y de esa charla surgió un planazo:
Descubre París a través de su gastronomía, del 5 al 8 de diciembre.
Este viaje lo llevaré a cabo junto a Cris Silva, Cuentavinos, anfitriona gastronómica y sumiller, que nos guiará durante 4 días por la capital francesa en plena explosión navideña. Un viaje pensado para disfrutar paseando y saboreando, dejar atrás la rutina y compartir la experiencia con mujeres que aún no conoces. En el paquete verás que todos los desayunos, comidas y cenas (y el buen vino) están incluidos (menos la comida del día de regreso)
Las inscripciones ya están abiertas.
Te da todos los detalles aquí
Vuelvo a París para que mujeres como ella disfruten.
Para ser su anfitriona en el país de las mantequillas y en el París de las maravillas.
Para que ellas conecten con esa faceta suya que goza del buen comer y del buen beber.
Si tienes amigas, hermanas, cuñadas, madres, abuelas, compañeras de trabajo o simplemente conocidas que sean unas disfrutonas, puedes compartir esto con ellas por si les apetece descubrir el París de las mantequillas maravillas gastronómicas.
Para que me conozcan un poco más puedes decirles que soy cuentavinos hoy y sumiller en otra vida, esa en la que viviendo en París me comí un croissant de mantequilla y me volví francófila y glotona.
Santé!



